En nuestra sección Cartas a Rumbo hoy vamos a tratar el tema del abandono. Lo haremos a través de las palabras de nuestro amigo perruno Dark que aborda desde su experiencia un asunto como este. Por suerte, su caso tuvo un desenlace feliz. Pero ¿cuántos amigos no tendrán tanta suerte? Pensad en ello mientras leéis esta carta.
Querido amigo Rumbo
Me he animado a escribirte estas líneas para volver a abrir un tema que parece que nunca pueda llegar a tener un fin y este no es otro que el abandono que sufren cada día tantos animales. Es un tema que me toca muy de cerca, pues yo mismo lo sufrí en mis carnes hará unos 4 años aproximadamente. Por aquel entonces yo vivía con mi adorada mamá y llenaba mi vida con todo el amor del mundo igual que yo, la adoraba a cada momento; pero un día, sin mediar palabra alguna, me abandonó porque a su pareja yo no le gustaba. De la noche a la mañana pasé de tener mis cosas, mi comida, mi casa y mi mamá a, estar encerrado en la jaula de una perrera compartida con 4 perros más sin el calor de nadie más que el de mis compañeros de encierro. Pasé miedo al principio y ladré como un loco para que no me dejase, pero mis súplicas no sirvieron de nada y me dejó ahí; como no entendía que pasaba, decidí que era mejor morir que vivir ese infierno y, literalmente esperaba que la muerte me llevase negándome a comer. Pero, alguien se fijó en mi y puso todo su empeño en que yo no me fuera de este mundo, dedicándome cariño y afecto lo que me devolvió un poco de vida, pero no del todo pues yo lo que quería era a mi mamá. Ese tiempo descubrí que es tener que luchar por un trocito de pienso o por una baldosa en un rincón de la jaula, el pasar del tiempo se me hacia eterno pues no tenía razón alguna para despertarme cada mañana. Hasta que un día, no se si fue el azar o quien sabe el qué, apareció delante de mi jaula una cara que me era conocida de mi pasado y al vernos nos reconocimos al acto, esa persona luchó para sacarme de esa jaula y llevarme a un sitio donde cuidaran de mi, poco podía imaginar que esa persona acabaría siendo la que es mi mamá hoy día. Con ese reencuentro volví a confiar en ella, me visitaba muy a menudo hasta que una noche, me tomó con ella y nos fuimos a casa; en esa casa he vuelto a jugar, a dar todo el amor que llevo, a tener una familia y lo más importante, a vivir pues todo lo que doy me es devuelto multiplicado por infinito.Esta es mi historia y ojalá, fuera la de todos y cada uno de los animales, que un día sus queridos amos decidieron desprenderse por ser muy grandes, por ser una molestia, por sobrar ante el nacimiento de una criatura y tantas y tantas excusas que usa la gente para dejar a su suerte a estos animales que les han dado todo lo que tenían por ellos.No sé si llegará un día en que los humanos se den cuenta de que no somos juguetes, estamos vivos, sentimos y tenemos un corazón que late por y para ellos; un día en que los refugios, perreras, casas de acogida y todo lo que hay hoy día para ayudar a estos animales, no sea más que un recuerdo ya que no serían necesarios, no sé si esto llegará ...Pero dentro de todo ese dolor, quiero haceros la reflexión que cada vez hay más gente que arriesgará su vida por salvar un animal de una carretera, por rescatar un animal maltratado o para dar una segunda oportunidad a aquellos, que tanto amor les pueden dar.
Gracias por permitirme estas líneas amigo mío, un abrazo muy grande,Dark.
Gracias a ti, querido Dark, por compartir tu historia con todos nuestros lectores. Gracias por poner un poco de esperanza a un tema duro y doloroso como el del abandono. Gracias a todas esas personas que permiten con su esfuerzo y dedicación que muchos de nosotros sigamos adelante para contarlo y para disfrutar de una segunda oportunidad (yo me incluyo en este grupo porque también sé lo que es dormir en las jaulas del albergue...) Pero ojalá llegue ese día en el que no sea necesario luchar en contra de situaciones como la que tú y yo padecimos, no porque nos hayamos cansado de luchar sino porque ya no será necesario. Estoy seguro, querido amigo, que llegará ese día. El día en el que historias como la tuya, como la mía y como la de tantos otros no sean más que leyendas, porque no puede ser de otra manera. Y cartas como la tuya son un paso más en el camino hacia el final de la pesadilla.
Todos aquellos que, como Dark o Alter Ego, queráis compartir, denunciar o comentar algún tema con nosotros no tenéis más que escribirnos a la dirección de e-mail gateraderumbo@gmail.com.
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Me llamo Rumbo y soy un gato urbanita que comparte sus experiencias cotidianas y sus reflexiones felinas con todo aquel que quiera leerlas. ¿Os animáis?







