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miércoles, 14 de enero de 2009

Sin nombre

En nuestra sección Cartas a Rumbo, trataremos hoy el tema de la vida y la muerte de felinos famosos y de otros no tanto, pero gatos al fin y al cabo. El amigo Alter Ego, inspirado por el reciente fallecimiento de los gatos India (o Willie) y Soseki, reflexiona sobre la nula importancia que tiene para los felinos famosos la popularidad, rango o condición de sus humanos, limitándose sus ambiciones al calor de su hogar y de su familia. Pero no nos extendamos más y demos paso a su carta.

Estimado Sr. Rumbo:

Hace pocos días daban la noticia de la muerte del gato más poderoso del planeta, si es que el título sirve para todos los que ocupan la casa blanca más conocida del mundo. Y poco antes de eso, señor Rumbo, fue noticia también en la radio el viaje sin regreso del amigo felino de cierto autor literario. Estos amigos gatos tenía un nombre por muchos conocido aunque vivían la fama del escritor y del político con la misma indiferencia con la que todos los gatos hacen lo propio respecto al trabajo anónimo de su humano.

Sin duda, no hay nada más humano que ponerle un nombre a nuestros amigos, o intentar descubrirlo, tarea que a ustedes los gatos, como bien es sabido, les lleva años. Pero ¿qué ocurre con todos esos pequeños que mueren a diario sin nombre, ni casa, ni un humano con el que poder acurrucarse estas frías noches de invierno o el resto del año? La marcha de un amigo siempre es un duro trance, pero no necesitamos más que una pizca de empatía para sentir la pena por la vida que deja de fluir en este mundo...

No le inoportuno hoy ya más con noticias del mundo exterior. Pero tenga a buen seguro que le mantendré informado de las nuevas que sucedan.

Un abrazo para usted y para todos los que dedican una pizca de su tiempo a atender a nuestros amigos, sean felinos o no.

Su vecino y amigo,
Alter Ego.

Gracias, querido Alter Ego, por compartir con nosotros, una vez más, tus palabras y pensamientos. Interesante es el tema que traes a nuestra Gatera, pues la persecución de la fama y la memoria es un clásico a la hora de analizar la historia de los hombres, si bien (como indicas) quizá sea algo menos relevante a la hora de hablar de gatos: para nosotros es más importante un plato de comida, la compañía de un humano, el calor de un hogar... ¿Estas necesidades sencillas nos convierten en seres sencillos? No lo creo, porque como bien dices, pasamos toda la vida buscando nuestro verdadero nombre, ese que nos indica quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos. Y una reflexión tan profunda no puede ser propia de un ser simple...

Todos aquellos que, como Alter Ego, queráis compartir con nosotros vuestros pensamientos, comentar algún tema o denunciar algo, no tenéis más que escribirnos a gateraderumbo@gmail.com.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Hasta cuándo durará?

En nuestra sección Cartas a Rumbo hoy vamos a tratar el tema del abandono. Lo haremos a través de las palabras de nuestro amigo perruno Dark que aborda desde su experiencia un asunto como este. Por suerte, su caso tuvo un desenlace feliz. Pero ¿cuántos amigos no tendrán tanta suerte? Pensad en ello mientras leéis esta carta.

Querido amigo Rumbo

Me he animado a escribirte estas líneas para volver a abrir un tema que parece que nunca pueda llegar a tener un fin y este no es otro que el abandono que sufren cada día tantos animales. Es un tema que me toca muy de cerca, pues yo mismo lo sufrí en mis carnes hará unos 4 años aproximadamente. Por aquel entonces yo vivía con mi adorada mamá y llenaba mi vida con todo el amor del mundo igual que yo, la adoraba a cada momento; pero un día, sin mediar palabra alguna, me abandonó porque a su pareja yo no le gustaba. De la noche a la mañana pasé de tener mis cosas, mi comida, mi casa y mi mamá a, estar encerrado en la jaula de una perrera compartida con 4 perros más sin el calor de nadie más que el de mis compañeros de encierro. Pasé miedo al principio y ladré como un loco para que no me dejase, pero mis súplicas no sirvieron de nada y me dejó ahí; como no entendía que pasaba, decidí que era mejor morir que vivir ese infierno y, literalmente esperaba que la muerte me llevase negándome a comer. Pero, alguien se fijó en mi y puso todo su empeño en que yo no me fuera de este mundo, dedicándome cariño y afecto lo que me devolvió un poco de vida, pero no del todo pues yo lo que quería era a mi mamá. Ese tiempo descubrí que es tener que luchar por un trocito de pienso o por una baldosa en un rincón de la jaula, el pasar del tiempo se me hacia eterno pues no tenía razón alguna para despertarme cada mañana. Hasta que un día, no se si fue el azar o quien sabe el qué, apareció delante de mi jaula una cara que me era conocida de mi pasado y al vernos nos reconocimos al acto, esa persona luchó para sacarme de esa jaula y llevarme a un sitio donde cuidaran de mi, poco podía imaginar que esa persona acabaría siendo la que es mi mamá hoy día. Con ese reencuentro volví a confiar en ella, me visitaba muy a menudo hasta que una noche, me tomó con ella y nos fuimos a casa; en esa casa he vuelto a jugar, a dar todo el amor que llevo, a tener una familia y lo más importante, a vivir pues todo lo que doy me es devuelto multiplicado por infinito.

Esta es mi historia y ojalá, fuera la de todos y cada uno de los animales, que un día sus queridos amos decidieron desprenderse por ser muy grandes, por ser una molestia, por sobrar ante el nacimiento de una criatura y tantas y tantas excusas que usa la gente para dejar a su suerte a estos animales que les han dado todo lo que tenían por ellos.

No sé si llegará un día en que los humanos se den cuenta de que no somos juguetes, estamos vivos, sentimos y tenemos un corazón que late por y para ellos; un día en que los refugios, perreras, casas de acogida y todo lo que hay hoy día para ayudar a estos animales, no sea más que un recuerdo ya que no serían necesarios, no sé si esto llegará ...

Pero dentro de todo ese dolor, quiero haceros la reflexión que cada vez hay más gente que arriesgará su vida por salvar un animal de una carretera, por rescatar un animal maltratado o para dar una segunda oportunidad a aquellos, que tanto amor les pueden dar.

Gracias por permitirme estas líneas amigo mío, un abrazo muy grande,
Dark.
Gracias a ti, querido Dark, por compartir tu historia con todos nuestros lectores. Gracias por poner un poco de esperanza a un tema duro y doloroso como el del abandono. Gracias a todas esas personas que permiten con su esfuerzo y dedicación que muchos de nosotros sigamos adelante para contarlo y para disfrutar de una segunda oportunidad (yo me incluyo en este grupo porque también sé lo que es dormir en las jaulas del albergue...) Pero ojalá llegue ese día en el que no sea necesario luchar en contra de situaciones como la que tú y yo padecimos, no porque nos hayamos cansado de luchar sino porque ya no será necesario. Estoy seguro, querido amigo, que llegará ese día. El día en el que historias como la tuya, como la mía y como la de tantos otros no sean más que leyendas, porque no puede ser de otra manera. Y cartas como la tuya son un paso más en el camino hacia el final de la pesadilla.

Todos aquellos que, como Dark o Alter Ego, queráis compartir, denunciar o comentar algún tema con nosotros no tenéis más que escribirnos a la dirección de e-mail gateraderumbo@gmail.com.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Las prisas no son buenas

Con la mitad de septiembre llegan novedades a nuestra Gatera. Una de ellas es la sección Cartas a Rumbo, en la que iremos publicando los textos, opiniones o denuncias que nos vayáis haciendo llegar a través de nuestro e-mail de contacto (gateraderumbo@gmail.com) Y puesto que estamos de estreno, es el momento de compartir con todos vosotros, queridos lectores, la primera carta que hemos recibido y que será la encargada de inaugurar este apartado:
Estimado Sr. Rumbo.

Permítame que le cuente lo que hace tiempo he observado y que lejos de corregirse, para desgracia de nuestros amigos los canes, veo que se repite de cuando en cuando cada vez con más frecuencia.

Como usted bien conoce, Sr. Rumbo, es costumbre y necesidad de los perros salir a pasear a diario hasta tres veces por jornada para desarrollar sus lazos sociales, realizar algo de ejercicio, y ya puestos, pues hacer sus necesidades, ya que como bien recordará, nuestros amigos los canes no se satisfacen con una montaña de arena como usted, sino que precisan de un paseo, un parque o zona ajardinada, o al menos un árbol para dejar sus aguas.

Pues bien, he observado repetidas veces cómo quiénes tiran de las correas de nuestros amigos no se aperciben del gesto de éstos intentando aliviar el vientre y siguen tirando de la cuerda, mientras el pobre can se debate entre obedecer al amo o seguir su imperiosa necesidad, en una imagen que dice mucho en contra de la humanidad de quien está al otro lado de la correa.

No es preciso que le diga más, sino que se trata de otro efecto, o prueba si usted quiere, de los males de las prisas que dominan el mundo actual. Ya me gustaría ver cómo a ellos (y entienda que es un decir), alguien les intenta arrastrar tirando de su cuello mientras están sentados en su trono...

Sin otro particular le remito estas palabras por si tiene a bien dar a conocer estos hechos en su ventana al mundo, que es su afamado blog.

Firmado: Alter Ego

Tenemos que dar las gracias al amigo Alter Ego por compartir con nosotros sus reflexiones sobre un tema como este, ya que es verdad que muchos perretes son literalmente arrastrados por sus humanos sin dejarles disfrutar de las delicias y necesidades lógicas que conlleva ser perro (Ejem, ejem...) Y después de leer con detenimiento sus palabras al hilo de asunto tan delicado parece necesario concluir que es cierto que las prisas propias del mundo moderno influyen muchas veces en la relación que algunas personas tienen con sus amiguetes peludos, porque los horarios y las agendas rigen su devenir, haciéndoles olvidar que lo importante no es llegar, sino disfrutar del camino, especialmente cuando es compartido con un fiel compañero de cuatro patas.
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