Hoy os traemos la prueba, queridos lectores, de que un simple y feo desconchón amparado por el fenómeno psicológico conocido como pareidolia y combinado con el trazo sencillo pero hábil de un oportuno artista urbano puede dar mucho juego, pasando a convertirse en elemento revalorizador de un entorno deteriorado. O al menos algo así es lo que debió percibir el anónimo dibujante cuya obra nos ocupa al pasar por delante de un muro de la calle Blanquerías de Valencia y pensar que ese roto del enlucido podía aspirar a convertirse, gracias a su intervención, en muchísimo más. ¡Para que luego digan que nosotros vemos gatos por todas partes!
Ingenua aunque divertida, esta obra efímera de rauda factura atesora entre los elementos a su favor el hecho de que recicla y transforma un desperfecto urbano, consiguiendo un resultado óptimo de claro corte felino que en La Gatera, por motivos más que obvios, nos encanta. Es más: visto el lamentable estado de muchas paredes y muros de nuestras ciudades, ¿qué le vamos a objetar a este desconchón gatuno y a la creativa imaginación de su autor?






Me llamo Rumbo y soy un gato urbanita que comparte sus experiencias cotidianas y sus reflexiones felinas con todo aquel que quiera leerlas. ¿Os animáis?













