miércoles, 5 de diciembre de 2007

Salem

Aunque yo convivo en mi piso solamente con Noa (y eso ya es más que suficiente...), mi familia gatuna es mucho más extensa y la mar de variopinta. Hoy empezaré hablando del tío Salem, un persa de color negro, grandote y mullidito que vive con el hermano de mi humana y su mujer. Llegó a nuestra familia hace más o menos seis años, cuando mi tío humano vio como un hombre lo llevaba a hacer ese "viaje" espantoso del que muchos gatos no regresan (esto sí que da miedo...) Y como mi tío humano tiene muy buen corazón, decidió que a partir de ese momento aquel gatito viviría con él. Según me han contado, la historia de Salem es parecida a la del protagonista de un cuento titulado El Patito Feo, porque cuando lo recogieron era un gato poco agraciado, todo flacucho y despeluchado que, pasito a pasito, fue mejorando hasta alcanzar la buena planta que presenta en la actualidad (que conste que el guapo de la familia sigo siendo yo, ¿eh?) En alguna ocasión he coincidido con él y debo decir que es un poco miedica: cuando hay reunión gatuna, siempre termina escondido debajo de la cama y sin querer saber nada de nadie. ¡Manías de gato único! Desde hace unas semanas el tío Salem está malito: mis humanos dicen que padece algo que se llama FUS y que ya están cuidándole mucho para que se ponga bueno lo antes posible. Esperemos que pronto tengamos buenas noticias.



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Maullidos, ronroneos e incluso bufidos. ¡Este es el lugar adecuado!

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