lunes, 31 de diciembre de 2007

Nochevieja

Hoy se termina el 2007 y sólo nos queda esperar a todas esas novedades que nos traerá el 2008.

¡FELIZ NOCHEVIEJA Y FELIZ AÑO NUEVO!

¡Espero que paséis una feliz noche!

viernes, 28 de diciembre de 2007

Delicatessen

Que los gatos somos unos pequeños gourmets, no es ningún secreto. Siempre que podemos, comemos lo que nos gusta cuando nos apetece y en la cantidad que necesitamos. Ni más ni menos. Esto hace que tengamos fama de sibaritas caprichosos capaces de hacer cualquier cosa con tal de conseguir lo que queremos. ¡Tonterías! No creo que sea para tanto. La realidad queda muy bien definida en la siguiente frase:
"Un gato no es exigente mientras usted recuerde que le gusta beber la leche en el plato rosa y comer el pescado en el plato azul, de donde lo sacará para saborearlo en el suelo"
(Arthur Bridges)
¡Vaaaale! Quizá seamos un poco maniáticos, lo reconozco... Pero lo cierto es que el tema de la nutrición y las dietas lo llevamos mejor que muchos humanos. Salvo casos excepcionales de gatos obesos (¡creo que actualmente el Guiness lo ostenta un gato que ronda los 20 kilos!), los mininos sabemos controlar lo que comemos para aportar a nuestros cuerpos sólo lo que necesitan. Los humanos, en cambio, no. Y es precisamente la convivencia gato-humano la que provoca que tengamos acceso a delicias y chucherías extremadamente apetecibles que nos hacen picar una y otra vez, fomentando las gorduras y las carnes fofas entre los de mi especie (para entender esto sólo hay que ver a Noíta...) Un ejemplo evidente son las comilonas que los humanos celebran en estas fechas. Algunos de nosotros, por tratar de agradar (Ejem, ejem...), nos unimos al banquete mostrando cierto interés por las gambitas, el fiambre o el pescado, miembros de ese desfile de manjares puesto a nuestro alcance: sólo hay que estirar la pata y ¡zas!, coger lo que se pueda. Muchas veces son los propios humanos quienes nos ofrecen... Claro, la tentación es fuerte, el espíritu débil y al final ¡caemos! Pero, ¿de quién es la culpa? ¿Del inocente gatito que se acerca como si nada a las viandas o del humano que te las pone en bandeja? Mmmmmmmm... Difícil dilema... Creo que iré a la cocina a comer algo, a ver si con el estómago lleno se me ocurre la respuesta...

jueves, 27 de diciembre de 2007

Me he quedado sin palabras...

Me he quedado sin palabras cuando he entrado esta mañana en el blog y he visto en la encuesta el voto de alguien a quien no le gustan los gatos: entiendo que la democracia manda, pero no puedo dejar de sentir una punzada de dolor en mi corazoncito gatuno... ¡Ay, qué pena más grande!

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Mi calcetín...


Pues al final resultó que mi calcetín era el más pequeño... ¡Menuda decepción! ¡Hasta el de Noa es más grande! Eso sí, el de la chiquitaja lleva una especie de bruja como adorno y no cabe duda: eso sólo le pega a ella... Al menos alguno de los enanos de rojo del barrio se debió colar en mitad de la noche en casa y nos dejó varios regalos: una bolsa de chuches gatunas, un bote de malta de queso (¡Puaj!, ¡Malta! Debe ser para la enana...) y dos ratones de peluche de los cuales el mío, que era gris, ya ha sucumbido a mis garras (vamos, que lo he destrozado) Ahora tendré que quitarle a Noa el suyo para romperlo también... Si ella no juega, alguien tendrá que aprovecharlo, ¿no?

lunes, 24 de diciembre de 2007

Nochebuena

domingo, 23 de diciembre de 2007

Sin que sirva de precedente...

Anoche hubo reunión de humanos en mi casa a la hora de la cena. A mí me parece genial, porque es bueno que ellos tengan sus distracciones y, de paso, me traen público potencial al que sorprender con mis trucos y con mi saber estar: las visitas siempre sucumben a mi elegancia y a mis mil y una monerías... El caso es que en esta ocasión (y sin que sirva de precedente) les voy a dedicar unas palabras de agradecimiento a todos los amigos de mis humanos por la atención prestada, por los achuchones, por los mimos y por los innumerables "Guapo" con los que me elogiaron, destacando entre todos ellos a mi tía humana por parte de humana porque fue la única que me hizo caso hasta el final y dedicó su tiempo a jugar conmigo a la caza del plumero aún cuando la fiesta ya había perdido bastante de la energía inicial. Y por eso ahí va este:

¡MUCHAS GRACIAS!

viernes, 21 de diciembre de 2007

Labores domésticas

Aquellos lectores que puedan pensar que los gatos somos perezosos y remolones están muy equivocados. En realidad, nosotros somos la mar de hacendosos y siempre estamos dispuestos a echar una mano en la casa con esas tareas domésticas que tan de cabeza traen a nuestros humanos. Y si alguien no me cree, que le pregunte a cualquiera que conviva con un minino casero:
  • ¿Dónde está el gato cuando se está haciendo la cama? Pues ayudando a airear las sábanas, recolocando los almohadones o saltando sobre el colchón para dejarlo bien mullido...
  • ¿Y si se está cocinando? Pues el gato estará vigilando que los ingredientes estén en un estado óptimo de conservación o subiéndose a la encimera para comprobar que la comida esté en su punto de sal... (A mí de la cocina lo que más me gusta es inspeccionar que lo que se saca del congelador es producto de primera: sobre todo si se trata de ricas gambitas... ¡Mmmmmm! ¡Se me hace la boca agua!)
  • ¿Qué está haciendo vuestro gato mientras limpiáis? Pues si estáis pasando la mopa, el gato tratará de indicaros el camino a seguir. Si lo que hacéis es pasar la fregona, seguramente estará controlando el agua del cubo (en esto, Noa es una experta: un día cuando era pequeñaja, estaba tan entregada a su labor que, sin darse cuenta, se cayó dentro y se caló enterita...) Personalmente, yo prefiero ayudar con el plumero: cada vez que van a usarlo, lo inspecciono a fondo, colocando "delicadamente" con mis garritas cada pluma en su lugar... Eso sí, el aspirador no nos gusta lo más mínimo. ¡Los gatos somos más de escoba y de recogedor! Además de revisar los utensilios de limpieza, los felinos domésticos somos expertos en colar cosas debajo de los muebles más voluminosos y en localizar las pelusas más grandes para sacarlas a la vista, recordándoos de esta manera que también hay que limpiar en estas zonas de difícil acceso: ¡eso es dedicación y lo demás son tonterías!
  • ¿A qué se dedica el gato mientras laváis la ropa? Un minino casero que se precie se meterá en la lavadora o la secadora para supervisar de cerca el resultado de la colada: ¡los controles de calidad son fundamentales! Tras comprobar que todo esté impecable y seco, se dedicará a colocar los armarios y los cajones, porque a veces los humanos sois un poco caóticos: pero no importa porque ahí estamos nosotros para organizar vuestras prendas de vestir con gran esmero; nadie mejor para esto que la pequeña Chiqui, que cada día se ocupa de ordenar las camisetas, los pantalones y los jerseys de mis abuelitos humanos...
Sirvan estas notas como prueba de lo atareados que estamos casi siempre, ocupados en haceros la vida mucho más fácil... Así que a partir de ahora, cada vez que nos veáis cerrar los ojitos para reposar, tened en cuenta el duro trabajo que seguro que hemos estado realizando y permitidnos disfrutar bien tranquilos de nuestro merecido descanso (Ejem, ejem...)
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