Hoy os traemos las fotografías de unos gatos urbanos nada convencionales tomadas en Elche en octubre del año pasado. Y el caso es que tenemos tan poco tiempo y tantas cosas que contar que en esta ocasión, ¡paradojas de la vida!, os vamos a presentar a estos peculiares felinos una vez desaparecidos.Estos gatos formaban parte de una variopinta obra más extensa que decoró durante unos meses las fachadas de un quiosco que lleva años instalado en la intersección de las calles Jorge Juan con Mestre Giner. El conjunto, surgido de repente y de factura algo tosca, estaba compuesto por figuras sin una clara cohesión temática que llamaban bastante la atención; de entre todos los personajes que el artista o artistas fueron plasmando en los muros, a nosotros nos interesaron de manera especial los dos felinos retratados, un gato negro con pajarita y ojos azules acompañado por un ratón y una Hello Kitty violonchelista vestida de rosa de la cabeza a los pies.

¿Qué gato no ha convertido alguna vez una sencilla caja de cartón en cuartel general felino? Y yendo un poco más allá, ¿qué humanos no han tenido que aguantarse con la dichosa caja-cuartel instalada cuasi indefinidamente en mitad de alguna habitación de la casa?
¿Sabíais que el gato tiene la capacidad de contraer sus pupilas verticalmente ante una luz brillante, reduciéndolas a su mínima expresión y evitando así quedar deslumbrado? Por el contrario, en momentos de poca luz, las pupilas del gato pueden abrirse hasta tres veces más que las de un humano, permitiéndole esta capacidad, unida al 







Me llamo Rumbo y soy un gato urbanita que comparte sus experiencias cotidianas y sus reflexiones felinas con todo aquel que quiera leerlas. ¿Os animáis?







