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Noa durante la paticura... |
Hoy volvemos a la carga con nuestras encuestas de La Gatera, dispuestos y con ganas de desterrar (o por lo menos de ajustar a sus proporciones reales) un mito en nuestra opinión injustamente engrandecido que convierte a los gatos en criaturas non gratas en más de un hogar de este planeta. Y no hablamos de la mala suerte que traemos si tenemos el pelo negro, ni de nuestra capacidad para robar almas de bebés, ni de nuestro gusto por las compañías brujeriles de dudosa calaña (que de esto ya nos ocuparemos en otra ocasión...) De lo que queremos hablar es de nuestra insaciable afición a la destrucción del mobiliario familiar, porque ¿quién no ha escuchado decir que los gatos acabamos cual termitas con los muebles? Convertimos en tiras los sofás, reducimos a serrín las patas de las sillas, arrancamos las tablas del parqué, transformamos resistentes lejas en mondadientes,... Y todo por culpa de nuestras uñas y la manía que tenemos de afilárnoslas en cualquier parte. Pero, ¿es realmente eso de afilar una manía? Pues no: se trata de una necesidad de los felinos, como parte de nuestras rutinas de cuidado de las uñas y como medio de comunicación y marcaje y quien adopta un gato debería como poco saber esto, que tenemos uñitas y eso no es ningún secreto. Además, la manera más sencilla de evitar daños en los enseres domésticos es mantener una paticura correcta y proporcionarnos rascadores adecuados (que en el mercado hay cantidad de modelos y de algunos ya os hemos hablado en alguna ocasión)
Lo cierto es que, tras diez años viviendo en nuestro piso, las bajas en muebles por culpa felina han sido mínimas y mayoritariamente accidentales: algún arañazo al caernos o derrapar y algún enganchón en la tapicería por correr, pero poco más. Y, tras el reducido recuento, que incluye los marcos gatuneados de un par de puertas a causa de una temporada que a Noa le dio por jugar a la cucaña, queríamos saber si es que somos raros o si va a resultar que los gatos no somos tan destructivos como nos pintan las malas lenguas... Y de ahí, nuestra pregunta de este mes: ¿De verdad has destrozado los muebles? Y las respuestas entre las que podréis elegir las vuestras tras sopesar vuestros casos son las siguientes:
- Sí, a pesar del rascador, si vuestros humanos os consideran responsables intencionados de la destrucción de buena parte del mobiliario doméstico a pesar de tener rascador...
- Sí, pero no tengo rascador..., para aquellos que os hayáis buscado la vida en casa porque vuestros humanos no os han proporcionado un lugar en el que rascar.
- ¡Para nada!, cuando, como en nuestro caso, hayáis respetado más o menos los enseres de vuestro hogar, que siempre hay daños colaterales e involuntarios.
- Mejor comento y me explico... Para los que prefiráis dejarnos un comentario para aclarar vuestra postura al respecto :)
Dicho esto, parece que la cosa va quedando más o menos clara y es hora de cederos la palabra y el cuestionario (disponible hasta final de agosto) para que compartáis con todos nosotros vuestras experiencias destructivas. Y como siempre os decimos, queridos lectores, ánimo, a participar y a comentar, que cuantos más seamos, más interesantes y completos serán los resultados, en esta ocasión sobre todo para el colectivo de vendedores de muebles y afines que seguro que nos estarán vigilando... Así que ¿qué os parece si nos ponemos a ello y arañamos unos cuantos votos? ¡Miau!
El tema de los arañazos a muebles y enseres domésticos no es algo baladí pues está directamente relacionado con una opción quirúrgica terrible que los gateros debemos luchar por erradicar: nos referimos a la terrible desungulación a la que algunos humanos por desconocimiento o falta de empatía someten a sus gatos. Un buen día descubren sus uñas les estorban y deciden quitárselas... Menos mal que el anteproyecto de ley de tenencia responsable de perros y gatos que presentó el Gobierno hace más o menos un mes contempla prohibir definitivamente esta mutilación. (Los textos enlazados son de Melisa Tuya, el primero sobre la extirpación de las uñas y el segundo sobre la futura ley de tenencia de animales: leedlos porque merecen la pena) Pero sea como sea, en esto de los arañazos y los gatos, recordad siempre una cosa: si te preocupan más tus muebles que tu gato, no tengas gato y evita sufrimiento.
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Los gatos tienen uñas y así debe ser: no a la extirpación quirúrgica de las mismas... |