Si hay una habilidad felina admirada hasta la saciedad por muchos humanos es nuestra capacidad para dormir gran parte del día. Entre 12 y 16 horas se pasa durmiendo de media un gato adulto cada jornada (Si es que ya digo yo que ser gato es extremadamente duro... Ejem, ejem...) Llama sobre todo la atención de aquellos que nos observan las posturas que adoptamos para descansar por ser aparentemente de lo menos cómodas: enroscados, panza arriba o estirados hasta más no poder, nuestra forma despreocupada de dormir provoca la sonrisa (e incluso cierta envidia) entre aquellos humanos que tienen la posibilidad de contemplarnos.
Lo cierto es que si a alguien se le puede aplicar con pleno acierto el dicho de "Dormir a pierna (o pata) suelta" seguro que es a un gato. Y si no os lo creéis, fijaos en la foto que nos han enviado. En ella podréis disfrutar de los dulces sueños de Perezo, un lindo gatazo naranja que, haciendo honor a su nombre, optó por el suelo como colchón y por su cesta de mimbre como improvisada almohada, adoptando durante su reposo esta postura tan peculiar. Lo que él no sabía mientras disfrutaba de su momento de relax es que iba a ser pillado in fraganti por sus humanos, metamorfoseados en indiscretos paparazzi gracias a la existencia de los móviles con cámara... Aunque, eso sí, estamos convencidos de que ni esta foto ni ninguna otra va a impedir que Perecito siga descansando tan a gusto mientras el cuerpo le aguante.
