
Tratándose todos ellos de ejemplares estupendos que esperamos que os gusten nos vais a permitir en esta ocasión, queridos lectores, que centremos nuestra reflexión en la imagen del gatito verde de la calle San Cristóbal, sirviéndonos su avanzado deterioro a modo de recordatorio de lo efímero que es este tipo de arte, sometido a las inclemencias del tiempo y a todo tipo de agresiones propias de una ubicación a la intemperie que a la vez convierte estas obras en elementos cotidianos a los que nos acostumbramos con facilidad y a los que privamos del valor que merecen hasta que un buen día desaparecen... Esperemos que la suerte de este felino y de otras muchas otras obras urbanas sea la de perdurar lo máximo posible hasta conseguir el reconocimiento y la admiración de un público que, quizá sin aún saberlo, las ronda cada día.


qué bueno, gatos callejeros artísticos!!
ResponderEliminarMe encanta el gato verde, eso sí, todos los días tendrá que soportar a los perretes.
Nos encanta descubrir gatos callejeros en las fachadas del mundo :D
ResponderEliminarRonroneos
Como me gustan las entradas de gatos callejeros!
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