miércoles, 6 de febrero de 2008

La gata Muezza

"Al profeta Mahoma le encantaban los gatos. Cuenta una leyenda que en una ocasión en la que su gata favorita, llamada Muezza, se quedó dormida en sus brazos, Mahoma prefirió sacrificar su túnica, cortando la manga en la que reposaba su gata, antes que despertarla para salir. A su regreso, Muezza le agradeció el gesto que había tenido con una inclinación de cabeza y el profeta, complacido, le concedió a ella y al resto de gatos el poder de caer siempre de pie."

¡Debéis reconocer que es una historia interesante! Varios son los rasgos gatunos que aparecen plasmados en la misma. El primero sobre el que quiero llamar brevemente la atención es el detalle de que los gatos siempre (o casi siempre) caemos de pie. Pero a pesar de ser esta una habilidad que sorprende a los humanos y que nos evita malgastar alguna de nuestras siete vidas en accidentes propiciados por nuestro desmedido amor a las alturas, en esta ocasión prefiero centrar mi reflexión en el otro rasgo felino que se puede extraer de la leyenda protagonizada por Muezza. Se trata de esa capacidad que tenemos los gatos para dormirnos profundamente en cualquier lugar, enterneciendo de tal manera a nuestros humanos que no les queda otra salida que sacrificarse ellos antes que despertarnos a nosotros. ¡Y os aseguro que eso es poder! Porque ¿cuántos de vosotros, queridos lectores, no habéis pasado más de una noche encogidos en una pose propia de un contorsionista porque al gatín le ha dado por dormir apoyado en vuestras piernas? (Podéis sustituir las piernas por el pecho, el cuello, la espalda o la cabeza, dependiendo de los gustos anatómicos de vuestros compañeros gatunos) ¿Cuántos no habéis retrasado vuestras propias obligaciones porque el gatito ha decidido que quería descansar en vuestro regazo? ¿Cuántos no habéis cambiado vuestra silla o butaca por otra al encontrar la habitual ocupada por el somnoliento gato de la casa?...

Esto me lleva a recordar un par de leyes gatunas relativas al sueño y a los sitios para dormir. La primera dice que: "Cualquier parte del cuerpo de nuestros humanos es susceptible de convertirse en un buen punto de apoyo a la hora de dormir." Esta norma queda complementada por la siguiente: "El grado de incomodidad del humano elegido como apoyo siempre es directamente proporcional a la comodidad del felino."

Es indudable que los gatos, animales que dormimos una media de dieciséis horas diarias, somos unos especialistas en cuestiones de sueño. Si añadimos a esto el hecho de que solemos convertirnos en los reyes consentidos de la casa, ¿quién va a atreverse a llevarnos la contraria? Creo que la respuesta es obvia...

Si queréis saber más sobre la historia de Mahoma y Muezza, os dejamos algunos enlaces que pueden seros de utilidad.

3 comentarios:

  1. Si tal cual, uno duerme todo doblado para no molestar a su gato...jajaja
    Re linda la historia de Mahoma... :) Igual, no es tan cierto que los gatos caigan siempre de pie... son mas agiles eso si, pero pueden caer mal y si caen de mucha altura se lastiman .
    Saludos

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  2. Me encantó el blog y la historia de Mahoma. Lo que pasa es que discrepo, y creo que a Muezza le pasaba como a mi gata, que tiene muy mal despertar. Mahoma lo sabía...y la temía. ;)

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  3. Mi querido gato "kriminal"ya n estánbentre nosotros;ahora,para consolar mi pena,he adptado,además de mi amada gata siamesa de 13(85)años,a "Linda",18 meses de vitalidad y alegría.Saludo a todos los amantes de los gatunos

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Maullidos, ronroneos e incluso bufidos. ¡Este es el lugar adecuado!

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